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Los pros y los contras de la luz indirecta

La luz indirecta es un recurso que nos permite darle una mayor luminosidad a una estancia de una forma original y en la mayoría de las ocasiones prescindiendo de lámparas, pero no siempre resulta lo ideal ya que puede hacer perceptibles defectos en el acabado de nuestras paredes que de otra manera podrían pasar desapercibidos. ¿Cómo y dónde ponemos ponerla en práctica entonces?

En muchas de las viviendas de reciente construcción se ha vuelto a poner de moda el gotelé, no por una cuestión estética sino simplemente como una solución para que los fallos en el acabado no puedan ser perceptibles. Si tus paredes son de gotelé puedes usar la iluminación indirecta sin problemas, para lo que no tendrás más que adquirir una lámpara con un punto de luz giratorio.

En cambio, si has hecho algún tipo de modificación en el techo -como por ejemplo desplazar el punto de luz de su lugar original- la luz indirecta resulta poco recomendable, especialmente si va a iluminar esta área. Simplemente es muy difícil que no pueda advertirse a simple vista el trabajo realizado, que nunca será perfecto. Sin embargo, una atractiva lámpara puede disimular este fallo perfectamente.

Si tus paredes son lisas y presentan imperfecciones pero a pesar de ello consideras que la luz indirecta es la más adecuada tienes varias opciones, como colocar un papel pintado con textura, decidirte por una pintura que haga el efecto de estuco o darle cualquier otro tipo de revestimiento, por ejemplo de piedra. De esta manera conseguirás además un espacio tan acogedor como distinto.

Imagen: Toprural en flickr.com

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