Lo último en iluminación: la luz indirecta

Cualquier nuevo proyecto de decoración -especialmente los más sofisticados- debe incluir alguna idea de luz indirecta, predominantemente en espacios como el salón aunque cualquier otra estancia es susceptible de ser iluminada de esta manera, como la cocina, los baños e incluso el dormitorio, convirtiéndose así en lugares mucho más interesantes, y también funcionales.

La luz indirecta no es otra cosa que el resultado de conseguir que un punto de luz que está oculto a simple vista se refleje sobre una superficie, para lo que suelen escogerse los techos aunque también es viable hacerlo sobre cualquier pared. Un concepto muy interesante es que es apropiada tanto para estancias amplias como para las más pequeñas.

Hay muchas formas de que una luz indirecta pueda iluminar una estancia. La más frecuente suele ser habilitar los distintos puntos de luz en el techo, ocultos tras un falso techo de madera o escayola, aunque también se admiten las luminarias que están disimuladas detrás o en el interior de algún mueble, y también las que están encubiertas bajo alguna otra forma poco convencional.

La luz directa resulta especialmente atractiva en espacios pequeños, ya que nos evitará tener que reducirlos aún más mediante la instalación de lámparas y otro tipo de puntos de luz adicionales, como lámparas auxiliares o de pie. Para su instalación tendrás que dejarte aconsejar por un electricista y hacer una pequeña obra, siendo muy aconsejable que te decidas por luces LED que te aseguran un consumo moderado y que son de larga duración.

Imagen: Fanáticos del Diseño y la Arquitectura en flickr.com

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